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El objetivo no es diferente al de siempre, es decir, derrocar al gobierno actual y desarticular todos los poderes del Estado para luego derogar o reformar la Constitución Bolivariana de 1999

 
Vladimir Adrianza Salas

En artículos anteriores hemos analizado los planes del Comando Sur sobre la Región suramericana y específicamente sobre Venezuela, y concluido que junto con Argentina y Brasil, Obama desea o ha recibido la orden de que antes de que finalice su mandato, en Venezuela se asuma un gobierno de algún grupo político que le facilite a ciertos intereses internacionales el control de los recursos minerales estratégicos y de todo tipo que posee el país suramericano para desarticular lo que el Comandante Supremo Hugo Chávez llamara el eje Caracas – Brasilia – Buenos Aires.

Los sucesos que se han producido en la República Bolivariana de Venezuela no tienen solo una motivación local. Estos tienen una alta vinculación con otros sucesos de la región. Sucesos tales como la destitución amañada -un golpe bajo al pueblo brasileño- de la presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, o el acoso a Venezuela desde el sur del continente, liderizado por el actual presidente argentino, Mauricio Macri, son evidencia de ello.

El sainete que se ha presentado el pasado domingo 23 de octubre del corriente en la sesión extraordinaria de la Asamblea Nacional (AN), convocada y liderizada por la oposición golpista, es evidencia de que un plan está en marcha para lograr el propósito antes descrito, tal como lo publicamos en el artículo Freedom-2 is Overdue (el plan freedom-2 está fuera de fecha o desfasado).

El objetivo no es diferente al de siempre, es decir, derrocar al gobierno actual y desarticular todos los poderes del Estado para luego derogar o reformar la Constitución Bolivariana de 1999, a fin de que permita el objetivo trazado desde el inicio. Aunque la actual AN se encuentra en desacato, sus circunstanciales líderes han pretendido y pretenden convertir a la República Bolivariana de Venezuela en un régimen parlamentario con capacidad para destituir al resto de los otros cuatro poderes del Estado venezolano, figura que no existe en nuestra actual Carta Magna. Ellos saben que esto es así, pero juegan a la validación internacional de sus acciones para lograr sus objetivos.

Los planes Freedom 1 y 2 han quedado atrás en el tiempo. El primero tuvo éxito, logró la mayoría opositora en la AN el año pasado. El segundo ha fallado, toda vez que al 31 de agosto del corriente no lograron la destitución del presidente Nicolás Maduro Moros. Ahora, evidentemente, la Operación Cóndor - Plan Rock and Roll, está en marcha. Su objetivo es lograr la salida del Presidente Maduro y de los representantes del chavismo en general de todos los poderes del Estado antes de las elecciones presidenciales a celebrarse muy pronto en EE.UU., esta como fecha tardía para ejecutar el plan y alcanzar el objetivo señalado antes de que finalice la Presidencia de Barack Hussein Obama.

La dirigencia opositora se encuentra desconcertada por su fracaso y presionada por el imperio para finalizar el mandato; por eso intentan desconocer el Estado de Derecho y de Justicia previsto en la Constitución Nacional. Su desconcierto radica en los errores cometidos durante el presente año y en adición el hecho de que no les han funcionado totalmente todas las tácticas desestabilizadoras desarrolladas en los últimos tiempos. Cometieron “el error” de retardarse en la convocatoria al Referendo Revocatorio (RR) y ahora los tiempos no permiten su realización durante el año en curso.

Argumentos baladíes


Mentiras y más mentiras han dicho sin freno de ningún tipo, todo para cumplir la orden de Obama antes de que termine su mandato. La dirigencia opositora realizó una recolección fraudulenta de firmas para activar el Referendo Revocatorio, que incluía personas fallecidas (mas de 10.000) , presidiarios o privados de libertad (en cuantía importante) y un conjunto de firmas no recabadas de acuerdo al ordenamiento legal y electoral vigente, constituyendo un fraude electoral colosal, pensando que la actual dirigencia del PSUV iba a seguir un curso de acción similar al que siguió el Comandante Eterno Hugo Chávez en 2004, permitiendo las llamadas firmas planas para hacer que la oposición reconociera la Constitución.

Esto no ha sucedido y actualmente la dirigencia opositora ha vuelto a echarle mano a argumentos claramente falsos y ya desmentidos, como decir que el presidente Nicolás Maduro Moros es de nacionalidad colombiana, hecho totalmente aclarado en tiempos recientes por miembros del Estado de la nación vecina.

El dirigente de oposición, Julio Borges, vinculado directamente al golpe de Estado de abril de 2002, ha solicitado la apertura de un juicio político para la destitución del Presidente de la República en el menor plazo posible, lo cual no es posible sin la participación de otros poderes y con una causa real. Ellos saben que se les acaba el tiempo de la administración Obama y no les es posible prever la postura del nuevo presidente o presidenta que asumirá la dirección del Estado en los Estados Unidos de América, aunque no podemos hacernos esperanzas de un cambio en su Política Exterior, pues allá, el gobierno a la sombra es el poder corporativo transnacional.

Una muestra de que la oposición venezolana ha recibido ordenes del exterior es la posición mediática asumida por varios miembros de la dirigencia opositora como por ejemplo la de Enrique Capriles Radonski (gobernador de Miranda), de cuestionar los viajes del Presidente de la República para concertar acuerdos con mandatarios de países OPEP y no OPEP, con miras a recuperar los precios del petróleo, resquebrajado por la política energética de la saliente administración de los EE.UU., concebida para apreciar el dólar estadounidense y para afectar a sus adversario internacionales, declarados como enemigos por esa administración en múltiples documentos oficiales publicados.
La Constitución es clara cuando en el Art. 187, numeral 17, especifica claramente que son funciones de la AN y citamos: “autorizar la salida del Presidente o Presidenta de la República del territorio nacional cuando su ausencia se prolongue por un lapso superior a cinco días consecutivos”; lapso que no se ha vencido en ninguna de las salidas del Presidente Maduro en las gestiones realizadas desde el año pasado para la recuperación del precio del crudo, objetivo que debería ser considerado de interés nacional por todos los sectores del país.

El nuevo proceso de diálogo


Ahora, un nuevo proceso de diálogo está en puerta. Dirigentes del Gobierno y de la oposición, en teoría, se reunirán en breve en la Isla de Margarita –al noreste de Venezuela– para dialogar en relación a los desencuentros existentes con la participación de la Santa Sede. Mientras que el Gobierno Nacional, desde inicios del actual período constitucional ha intentado lograr acuerdos con la dirigencia opositora en múltiples oportunidades, los opositores siempre han terminado dando una “patada a la mesa”, y me perdonarán si les parezco pesimista en esta ocasión, pero creo que esta vez no será la excepción. 

Aunque según reza el dicho popular, “las esperanzas son las últimas que se pierden”, no percibo condiciones objetivas para pensar que en esta ocasión será diferente y más cuando el sábado 22 del corriente fue divulgado por el Asambleísta Diosdado Cabello el contenido de un documento encontrado en un dispositivo móvil de un concejal detenido por portar material de guerra en el estado Táchira, donde se describen los pasos a seguir para la desestabilización de Venezuela con miras a salir del “régimen de Maduro” cuanto antes. El plan en cuestión ha sido llamado “Operación Cóndor-Plan Rock and Roll”.

Operación Cóndor–Plan Rock and Roll


Recordaremos que la “Operación Cóndor” del siglo pasado tuvo como propósito asesinar y desaparecer a revolucionarios de los países del cono sur para lograr la permanencia en el poder de factores de la derecha suramericana en países como Argentina, Chile, Uruguay y Paraguay, favorables a los intereses de los Estados Unidos. Su propósito actual es desaparecer al chavismo y no solo en Venezuela, sino en toda la región y el mundo, si les es posible.

Rock and Roll, marca la influencia estadounidense en este plan, semióticamente hablando esto es evidente. La derecha mueve sus piezas hasta en la iglesia católica. Baltazar Porras, un golpista del 11A2002, será nombrado cardenal y Arturo Sosa Abascal, fue electo superior de los Jesuitas recientemente. Todo esto se alinea con la idea de la desaparición del chavismo en las gestiones de gobierno y en la esfera política continental, en el supuesto de que ellos, la dirigencia opositora, logre el objetivo de tomar el poder político en Venezuela, asegurándose que el discurso de la iglesia católica local reafirme estos propósitos.

La dirigencia opositora cuenta con algunos sectores de los venezolanos que piensan que el culpable de la actual situación económica del país es el Gobierno de turno. Muchos no relacionan todo lo que hay detrás de la crisis económica con la acción coordinada de factores de oposición, locales e internacionales. Los “bachaqueros” siguen haciendo de las suyas en las calles, y aunque ha bajado en alguna medida la escasez y la especulación, el Gobierno Nacional aun no logra controlar el desabastecimiento y la alta inflación que se ha presentado en Venezuela en los últimos dos años, como tampoco ha logrado llegar a esos sectores con su política comunicacional.

Sobre la gobernanza


Sin embargo, derrotar la inflación está directamente relacionada con la derrota de la “guerra económica”, enmarcada en la “guerra no convencional” que la nación suramericana vive en estos momentos. Para derrotar al enemigo, sí... “enemigo”, es necesario derrotar la desestabilización económica en la que hasta factores del vecino país y otras latitudes han estado involucrados hasta lograr causar un inmenso daño al poder adquisitivo de la moneda venezolana, donde actualmente un billete de 100 bolívares fuertes puede comprar solo 3 caramelos a los vendedores ambulantes en el Metro de Caracas.

La implantación de nuevas reglas de gobernanza en materia económica y política está ligada a la fortaleza de los factores que las impulsan, quedando como opciones sobre la mesa el acuerdo entre las partes o la imposición definitiva de un factor político y geopolítico sobre el otro.

A estos fines, múltiples han sido las acciones efectuadas por el Ejecutivo Nacional en los últimos tiempos para frenar las acciones de la oposición organizada, nacional y transnacional, acciones entre la que se incluyen la Gran Misión de Abastecimiento Soberano (GMAS) y la convocatoria del Consejo de Seguridad de la Nación (Codena) para obtener su asesoría en esta materia de acuerdo al Art. 323 Constitucional. Vale decir que uno de los miembros del Codena es el Presidente de la AN, quien en las últimas horas ha hecho público que no participará en dicho Consejo.

 La necesidad de vencer


Para finalizar debemos decir que si deseamos tener Patria es necesario derrotar la conjura que actualmente se cierne sobre el país y, sobre todo, ganando la batalla en la mente de los venezolanos. Se requiere ahora más que nunca que la conciencia de todos aquellos factores, dentro y fuera de nuestras fronteras asuma que lo que sucede en Venezuela es producto de dos elementos a considerar: primero, el fracaso del modelo rentista de la economía venezolana, y segundo, una operación de alto calado, una “guerra no convencional” basada en la Smart Policy de Obama.

Ambos hechos deben ser derrotados para garantizar la soberanía del pueblo venezolano, no solo sobre nuestros recursos naturales sino sobre el sistema económico y político que libérrimamente nos hemos dado. Vale la pena decir que lo que suceda en Venezuela repercutirá seguramente en toda la región y en el mundo entero, la derecha lo sabe y por eso afinca sus operaciones para lograr el objetivo planteado.

Por esto, de “Freedom-2” hemos pasado a la “Operación Cóndor–Plan Rock and Roll”. La resistencia, conciencia y firmeza de los(as) venezolanos(as) y de los factores políticos verdaderamente comprometidos con las ideas de Simón Bolívar y de Hugo Chávez, son vitales para vencer en esta batalla. Tenemos la responsabilidad de defender y preservar la Patria en momentos tan difíciles. De la oposición no puede esperarse otra cosa diferente a lo ya observado, aunque esperamos de todo corazón que en esta oportunidad no sea así. Los patriotas estamos obligados a vencer para preservar nuestro derecho soberano a existir, no olvidando nunca las palabras del Comandante Eterno Hugo Chávez: Unidad, lucha, batalla y victoria. ¡Venceremos!

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